Los fanghos representan uno de los rituales de belleza y bienestar más antiguos y transversales: desde la cosmética facial hasta los tratamientos corporales, desde las mascarillas purificantes hasta las aplicaciones termales reimaginadas para uso doméstico. En esta colección encontraréis 71 referencias seleccionadas entre productos cosméticos a base de fango termal, volcánico, marino y de arcilla, pensados para responder a diferentes necesidades de cuidado de la piel.
El primer criterio de elección es la tipología de fango: el fango termal es indicado para pieles que necesitan una limpieza profunda y una acción calmante; el fango volcánico, a menudo más rico en minerales, se utiliza para mascarillas de acción absorbente; el fango marino aporta sales y oligoelementos típicos de los fondos marinos. Luego, evaluad la zona de aplicación: existen fórmulas específicas para el rostro (con texturas más delicadas y pH calibrado), para el cuerpo y para el cabello. Verificad siempre la lista INCI: la presencia de fragancias, conservantes o ingredientes potencialmente irritantes puede marcar la diferencia para las pieles sensibles.
Un error común es aplicar fanghos formulados para el cuerpo en el rostro, arriesgándose a obstruir los poros o irritar la piel más fina del contorno de los ojos. Igualmente importante es el tiempo de exposición: dejar el producto demasiado tiempo puede resultar contraproducente, especialmente para las pieles secas. Leed siempre las instrucciones de uso indicadas en la etiqueta. Si tenéis dudas sobre la compatibilidad con vuestro tipo de piel o estáis siguiendo tratamientos dermatológicos, consultad a vuestro farmacéutico o dermatólogo antes de la compra.
Depende de la fórmula y del tipo de piel. En general, para las pieles normales o grasas se recomienda un uso de una o dos veces a la semana; para las pieles secas o sensibles es preferible limitarse a una vez. Haced siempre referencia a las indicaciones del fabricante indicadas en la etiqueta.
Existen formulaciones especialmente diseñadas para las pieles delicadas, libres de fragancias y con ingredientes de bajo potencial irritante. Leed atentamente la composición y, en caso de duda, realizad una prueba en una pequeña área de piel antes de la aplicación completa.
La arcilla es un mineral de origen natural utilizado como ingrediente base en muchos fanghos cosméticos. El fango, en cambio, es una mezcla más compleja que puede contener agua termal o marina, sustancias orgánicas y otros minerales. No todos los fanghos contienen arcilla y no todas las arcillas son fanghos.
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