Las cremas y pomadas representan una de las formas cosméticas más versátiles y duraderas en el cuidado diario de la piel. Desde la nutrición profunda hasta el tratamiento localizado, estas preparaciones se distinguen por su capacidad de formar una película protectora sobre la piel, favorecer la suavidad y responder a necesidades específicas de cada tipo de piel. Con más de 30 referencias seleccionadas, nuestra colección abarca un amplio espectro de necesidades, desde las fórmulas más ligeras hasta las más ricas y oclusivas.
El primer criterio de elección es el tipo de piel y la zona a tratar. Las cremas tienen generalmente una textura emulsionada, más ligera, adecuada para el rostro y las áreas sensibles; las pomadas, en cambio, presentan una base lipídica más concentrada, ideal para zonas propensas a la sequedad intensa, agrietamientos o piel muy deshidratada como manos, talones y codos. Un error común es elegir una fórmula demasiado rica para pieles mixtas o grasas, corriendo el riesgo de obstruir los poros: siempre lea la ficha del producto y verifique que la formulación sea adecuada para su fototipo y su tipo de piel.
El segundo criterio se refiere a los ingredientes activos. Busque en la etiqueta la lista INCI: un buen producto declara de manera transparente los componentes principales, como mantecas vegetales, ceras naturales, aceites esenciales o extractos botánicos. Preste atención a la presencia de fragancias y conservantes si tiene piel reactiva. Finalmente, evalúe la certificación del producto: fórmulas bio, veganas o dermatológicamente testadas ofrecen garantías adicionales sobre la calidad de las materias primas utilizadas.
La crema es una emulsión agua-aceite o aceite-agua, más ligera y de rápida absorción. La pomada tiene una base predominantemente grasa, más densa y oclusiva, adecuada para proteger y nutrir en profundidad las zonas cutáneas más secas o solicitadas.
Depende de la formulación y de su tipo de piel. Las pomadas muy densas son generalmente recomendadas para zonas específicas como labios o contorno de ojos. Para un uso más extenso en el rostro, consulte a un dermatólogo o a su farmacéutico de confianza.
La frecuencia depende del producto específico y de las indicaciones que se indiquen en la etiqueta. En general, las cremas hidratantes se aplican una o dos veces al día, mientras que las pomadas nutritivas se utilizan de manera localizada, a menudo por la noche.
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