Las heridas pequeñas deben tratarse con precaución. Por lo tanto, es importante seguir estos pasos: Limpie las heridas con agua limpia y desinféctelas con un antiséptico. Luego, enjuague y seque la herida. Para renovar el tratamiento al menos dos veces al día y después de cada ducha: una Un apósito especialmente adaptado que protege la herida de la suciedad y las bacterias para evitar cualquier riesgo de contaminación. Para una curación rápida, aplicar una apósito cicatrizante tan pronto como la herida deje de sangrar.
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